Los colegas que trabajan en la noble profesión de ser chofer de plataformas, cuáles son sus anécdotas hot con pasajeras/playeras/personajes de la noche que lograron gracias a ese trabajo?
Mi primera experiencia: hago Uber sólo como pasatiempo, ya que tengo un trabajo estable y buen pasar económico, por lo que tengo un vehículo de gama media/alta. En una de mis primeras experiencias, mientras iba de camino al palacio de justicia, enciendo la app para aprovechar el trayecto y me cae un viaje desde Artigas, frente a Automotor. Acepto y llego al lugar a recoger a una jovencita que llamaré Maga.
Apenas se sube me piropea el auto diciendo que le encanta el techo de vidrio, y me pide poner más fuerte la música, justo estaba sonando Enter Sandman de Metallica. Y empecé a sacar conversa, hablando de música, que fui al concierto, que ella era muy joven para haber ido, etc. Llegamos a su destino y le dije que la charla ya fue todo el pago que necesitaba y no le cobraría, a lo que me pide intercambiar números. Obviamente mis instintos puteros se encendieron y empecé con los mensajes esa misma tarde. Unos días después nos encontramos para merendar en el mall excelsior y la conversación ya fue hacia cuestiones más personales. Ella es del interior, vino muy joven a Mariano para trabajar y ahora está en un despacho aduanero. Cuando pensaba que al fin apretariamos al llegar al auto, me encuentro con la cubierta desinflada. A fin de no exponerla a un mal rato, le pagué un uber hasta su casa mientras yo me encargaba de solucionar.
Acordamos en vernos un sábado, a comer pizza en un lugar sobre Brasilia, un poco lejos de los focos. A todo esto, aclaro que ella es alta, mide como 1.75, es blanca blanca, pelo ondulado y ojos verdes. Tiene facciones muy lindas y una voz muy agradable y siempre olía rico. Cuando la vi llegar con un pantalón blanco apretadisimo, dije que esta era la noche. Comimos rápido y me ofrecí a llevarla a su casa, por más de que me quedaba lejísimos. En el camino ya ibamos tonteando y haciendo apuestas tontas sobre cosas del tránsito y demás. En una de esas, al perder una apuesta me dice que no sabe cómo me va a pagar. Al toque le digo que ya tengo una idea de cómo cobrarle. Como ya estábamos sobre la transchaco, entré directo al empedrado del first class, mi vieja confiable de la zona. Soltó una risita y no me dijo nada, cosa que me alentó a seguir. Apenas entramos, nos devoramos a besos. Tiene un cuerpo esculpido por los dioses del olimpo, unas tetas magníficas que no entraban en mis manos y un culo que está para prenderle velas y adorar. Obviamente le lamí hasta el alma, a lo que ella me retribuia con gemidos que casi me dejan al borde del infarto. Mientras me encapuchaba al amigo, me suelta un 'no termines sin mi permiso'. Procedí a introducirme lentamente en ella acostada boca arriba. Estaba tan excitada que las gotas corrían por sus tonificados muslos. Yo estaba en el cielo. Procedo con un bombeo lento pero seguro mientras le devoro las tetas y le meto dedos en la boca y ella no dejaba de chuparlos. Puse en práctica todos mis años de experiencia con todas las posiciones imaginables, hasta que ya estaba por llegar al punto culmine. Mientras la tenía de cuatro le digo que ya no aguanto y me encantaría acabar sobre ella, a lo que sin mediar palabras se sale, me empuja para acostarme, me arranca la capucha y procede a succionarme la pija como nunca antes.
Señores, fue el mejor pete de mi vida. Me miraba a los ojos mientras se daba cachetadas con el amigo, me lamía los huevos y hasta amagó hacerme un beso negro. Me pide que le agarre del pelo y yo obediente. Al sentir las pulsaciones de mi evidente corrida, procede a meterselo hasta lo más profundo de su garganta.
Mi corrida fue monumental. Me habré deshidratado de la cantidad de líquidos que perdí en esa eyaculación. Pero lo más increíble fue que se quedó con mi pija en la boca y empezó a tragar todo, sin sacarse. Continuó pasándome la lengua hasta dejarme seco y volvió con las chupadas por otros 10 minutos hasta hacerme acabar una segunda vez. Tenía la frente con sudor y los cachetes rojos de tantas cachetadas y el esfuerzo que hizo.
Nos quedamos acostados los dos agotados, a lo que me pide un agua para tomar, que le espere mientras se asea y la lleve a su casa porque se le hacía tarde, a lo cual cumplí con diligencia.
Tengo otros relatos, pero me gustaría saber vuestras experiencias
Por
Rozador · Publicado