Otro ejemplo de publicidad engañosa: prometer de más y cumplir de menos. Se empeñan en afirmar que «aquí apoyamos la ecología», pero, según mi experiencia, no hubo rastro de ello; ni por defecto ni preguntando si sería una opción pagando un extra. Me encontraba en la zona del Shopping del Sol y decidí darle una oportunidad a este lugar, ya que estaba cerca del centro comercial.
La comunicación fue eficiente. Al llegar, solo había dos chicas disponibles. De las dos opciones, Abigail parecía la mejor elección: un poco más madura y recatada, a diferencia de la otra chica, que era más joven y delgada.
Lamentablemente, ahí terminó la parte buena. Tiene una figura realmente atractiva, piel clara y un cabello negro, liso y largo. Casi encaja en la definición de «la chica de al lado» (GND). En el otro extremo del espectro, si la comparamos con Yuli.
Ella apagó la luz y se desnudó, pero no hubo interacción alguna, y cualquier intento por interactuar resultó infructuoso. No permitía que le succionaras los pechos ni que la tocaras en ninguna parte, pues se mantenía con las manos aferradas a su cuerpo. Le pedí sexo oral «al natural» (sin condón), pero ella negó con la cabeza.
Le pregunté qué tal si pagaba un extra, y volvió a negarse; tampoco permite que nadie le practique sexo oral ni que la toque en ningún sitio. Tras un sexo oral bastante mediocre —y con condón—, me pidió que me pusiera encima de ella; fue una experiencia desagradable, ya que no hacía contacto visual: giraba la cabeza hacia un lado y cerraba los ojos. Estuve a punto de dar la sesión por terminada, pero, en el último segundo, le pedí que se pusiera a cuatro patas; eso me ayudó a tomar el control de la situación y a darle con fuerza. En la postura del misionero, no te deja penetrar, pues te bloquea interponiendo sus muslos. Llevo demasiado tiempo en este mundillo como para no conocer estos trucos; la mejor forma de salir del paso es cambiar las tornas, ponerlas en postura de «perrito» y darle rienda suelta.
Entiendo que la mayoría se dedica a este negocio no por gusto, sino para pagar sus facturas; sin embargo, si estamos pagando por el servicio, esperamos recibir algo a cambio: algo más que una muñeca inflable o un pez muerto. Teniendo en cuenta su publicidad engañosa sobre temas ecológicos y esta experiencia, no volveré; procedan con precaución.
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Frankfurt · Publicado