Me tocó darle la bienvenida a la señorita Cami después de unas cuantas semanas desde su retorno. Se había marchado a otros rumbos dejando unos cuantos corazones rotos incluyendo la mía
Grata y sospechosamente grata fue mi sorpresa al descubrir que desde el primer saludo y subiendo el escalón parecía que no fuera ella (se veía mucho mejor) tanto así que, por momentos, llegué a dudar si realmente era ella o si me habían cambiado a la protagonista por una versión remasterizada, con actualización de sistema y mejoras en todos los apartados
Pero bueno, no podía quedarme con la duda. Había que ponerla a prueba, someterla a un exhaustivo control de calidad y verificar si seguía siendo la misma de siempre. Y vaya que lo era: los besos, inconfundibles; el oral, de marca registrada; el sexo, con sello de autenticidad. Cada detalle confirmaba que no estaba ante una imitación, sino frente a la mismísima original con garantía de fábrica y rendimiento de alta gama
En definitiva, era ella la misma esencia, la misma química, pero envuelta en un tremendo cuerpo esculpido con precisión artesanal, como si Miguel Ángel hubiera dejado el mármol para dedicarse de lleno a las obras maestras de carne y hueso. Una auténtica edición de lujo, de esas que no necesitan publicidad porque las pruebas hablan por sí solas.
Cami había regresado señores y si su ausencia había dejado mi corazón roto su retorno vino dispuesto a ponerla nuevamente en marcha.
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Berlin · Publicado