Buenas noches.
Dejo mi relató de mi primera vez por el local.
Llegue al local que cuenta con estacionamiento privado para más privacidad.
Me reciben 2 chicas, muy hermosas y preparadas para atender, pero ninguna estaba disponible. Me hicieron pasar a una sala de espera para presentar a las demás chicas que sí estaban disponibles. En instantes aparecieron 3 chicas, una más bella que la otra, pero mi mirada quedó fija en Andrea. Desde el primer instante senti esa quimica solo con la mirada. No dudé y le elegí. A lo que procedimos a pasar a la habitación. Una vez instalados alli, me ofreció una ducha y como queria probar la confianza, la invite a que me acompañe, sorprendentemente aceptó.
Fuimos a la ducha y empezamos con las caricias y los besos mojados bajo la ducha. Después de unos 5 minutos aproximadamente, fuimos a la habitacion para ahora sí proceder, pero nunca nos apuramos en nada ya que estabamos bastante cómodos como todo esta fluyendo naturalmente. Como me había dicho en la ducha que daba buenos masajes, le sugerí hacerle unos masajes, a lo que acepto. Me prestó su loción corporal y me dispuse a realizar el masaje suave pero firme, desde su cuello, pasando por sus hombros, espalda y cintura. Como yo habia quedado desnudo luego de la ducha, rozaba mi pene entre sus nalgas y los labios de su vagina. Gimiendo suavemente al oido, me pidio que le dejara hacerme el oral respectivo. Antes de aceptar, me ofreció el oral al natural por un monto adicional, que lo acepté sin dudar y en verdad lo valió. Cada lamida, beso, chupón, bien salivado, mojado, húmedo, como corresponde. Fascinante. Podíamos estar así por horas pero era momento de subir de nivel y a lo que vinimos, con el profiláctico listo, arrancamos.
Ella arriba, pero yo en el cielo, el paraíso, un sueño. Lento y profundo. Gemidos suaves e intensos. Sus manos en mis pechos, las mias en sus glúteos firmes. Emtre besos, caricias y gemidos, me pide cambiar de posición. Sin sacarlo, la acuesto y procedo a envolverla en mis brazos. Sentía cada penetración más profunda y apretada. Subí el ritmo y la intensidad y, casi en simultáneo nos venimos. Mojados y exaltados, nos dimos una pausa por primera vez para conversar un poco. Charla distendida y jocosa para no perder la quimica. Con las ganas intactas, continuamos con la habitual posición del perrito, su favorita en especial. Despacio y profundo, la agarro del cabello como dominando el acto. Me pide más y subo la intensidad. Enfocado y furioso, sentía que estaba por venirme, pero con tantas ganas de seguir, decidi cambiar de posición para tomar impulso. Ella vuelve a montarme, pero esta vez de espalda. Lo hacia lento como quien no quisiera terminar, sin apuros. Recuerdo la imagen de lo que para mi fue la mejor posición. Espalda marcada, hombros ergidos, glúteos firmes y un pequeño tatuaje delicado. Estaba por acabar el tiempo y le pedi que se diera vuelta para verla antes de terminar. Una vez consumado el hecho, le pedi que anote mi numero y me avise en caso de que salga de la agencia para mantener contacto.
Desde ahora, un cliente fiel.
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Falso Nueve · Publicado