Amadas y deseadas Damas del Forum Magnum y distinguidos caballeros foreros.
En esta ocasión quisiera referirme a este prestigioso y selecto apartado de Damas Independientes.
Cada caballero sabe que una E. Independiente tiene su valor agregado, como es el trato, la flexibilidad del tiempo, entre otras bondades que por supuesto algunos sabemos reconocer y valorar.
Hasta, sabemos que con ellas, en raras o mejor dicho en fugaces destellos de pasión y lujuria que el placer radica en lo prohibido.
Temperatura perfecta, luz muy tenue que solo evidencia su silueta y curvas, y mi agitada voz por la emoción.
Tiempo a disposición: una hora. ¿Que hacemos acá? Ni idea.
¿Como llegamos acá? Que importa.
Uno frente al otro, solos, simplemente mirándonos a los ojos. Sin emitir palabras, ella con una lencería roja que convina perfectamente con el color de su piel.
Mi respiración está muy agitada por la escena, por la expectativa que intento controlar.
Ya quiero liberar a mis demonios romanos, ella ve eso en mi mirada y me dice: despojate de todos tus tabúes, rituales, egos y vergüenza. Entonces decido ir desnudo de todo limite a esta batalla.
Sus manos van a hacia mi cara, acariciándome con una ternura insospechada. Muestro mis emociones como van naciendo.
Desabrocha mi camisa, tomándose su tiempo y saboreando cada segundo junto a mi y yo junto a ella, pero sin rodeos.
Mis manos toman su cara y llevo mis labios hasta los suyos, para suavemente tocarlos y alejarme, probando sus límites con cada movimiento.
Ella me besa ahora con pasión, y no logro contenerme y mi lengua penetra su boca y despierta en mi la bestia somnolienta.
Me libero de los miedos y mis manos rápidamente la desvisten, mientras sus manos hacen lo mismo. Primero un vestidito rojo o rosado no distingui el color, luego sostén. Entonces mis labios empiezan a recorrer su cuello, bajando por su pecho hasta que llego a sus bien formados y ya erectos pezones donde mi lengua juega un rato mientras le bajo la ropa interior.
Ella sin dudar y sin esperar me quita el pantalón y boxer.
Apoya su mano en mi hombro y me baja hasta su vagina. Obedientemente hago caso a la instrucción y la beso introduciendo mi lengua entre sus labios para llegar a su clitoris, nuevamente mi barba roja hizo que en medio del placer sientas cosquillas, lo que hizo que contraiga las piernas y al mismo tiempo las abra pidiendo más, no me detengo ahí, quiero conocer más sobre sus deseos así que llevo mis dedos a penetrarla mientras mi cara sigue entre sus muslos, su cuerpo me indica que lo está disfrutando.
Le doy placer un tiempo penetrándola y lamiendo su clítoris a distintos ritmos, como olas de placer de ritmo impredecible, y su cuerpo se prepara para lo que se viene a continuación.
Me levanto, le digo que cierre los ojos y tomo mi corbata mirandola desafiante.
Sin que le diga nada ella extiende sus manos. La amarro delicadamente y le vendo los ojos y la llevo a la cama. Abro sus piernas y la beso al mismo tiempo que mi dedo vuelve a penetrarla, me dice con una voz agitada "estoy a tu disposición".
"Ahora eres mía, ¡le digo!" Me ordenas "Soy tuya, soy tuya mi señor" responde y la última palabra me vuela la cabeza.
Mi miembro ya estaba listo para la acción, erguido y húmedo.
La monto y lo llevo a su cara. "Chúpalo" le ordeno Obedientemente me da placer con su boca y lengua. Recorre la cabeza de mi pene con su lengua en círculos y lo intercala con mucha succión.
Lo deja muy mojado, y me dice "estaba delicioso."
Ahora bajo y le beso por todo el cuerpo. Me detengo para ir a buscar a un invitado dulce que tenía guardado en el bolsillo del saco. Vierto lentamente por esa piel tersa y suave, sobre sus pezones, sobre su vientre, por sus piernas hasta los pies y por supuesto entre sus muslos el inicio de su monte de venus, para que se corra hasta entre sus labios.
Con mi boca y con la lengua recorro todo su cuerpo esparciendo más y más sobre su piel ese dulce invitado. Cada centímetro que recorro le eriza la piel.
Luego de succionar y lamer sus pechos, sus pezones y su vientre y con mi boca dulcificada, llevo mi lengua y la penetro con ella. Ese roce y succión constante amplifica toda la sensibilidad de su intimidad. Luego llevo mi lengua a su clítoris con excelente succión, lamiéndolo. No se controla y grita. ¡Desamárrame! Me Ordena.
Rápidamente la desato, toma mi trasero y me hace penetrarla con mi miembro profundamente. Mis manos anclan las suyas sobre su cabeza y la embisto cada vez más rápido y con más fuerza.
Sus gemidos y gritos monosílabicos evidencian que se acerca al climax, trató de contenerme, tu sudor corre por mi pecho, mi espalda y luego cae sobre ella.
Mi mirada no se despega de la suya mientras la penetro, yo trato de gozar al máximo cada segundo de ese erótico momento.
"Di mi alias del foro" la ordene, pero me percate que no sabía, a lo que rápidamente obedece pero con un "Señor". Se que te excita oírme decirlo una y otra vez, pero no me dice. Me detengo, la abrazo y rotamos dejándome a mi abajo y a ella arriba.
Se inclina esta vez con sus manos apoyadas en la cama, y se mueve hacia adelante y hacia atrás, así, en ese ángulo mientras la penetro, estimulo su clitoris.
Esa posición dura lo justo para que tome un poco de aire.
"Sientate" me ordena. Los roles van y vienen sin guiones ni parámetros.
Y se sienta a horcajadas quedando frente a mi, me vuelve a colocar dentro de ella y como si leyera su mente mi mano se va a su culo empujándola para una penetración más profunda.
Bajo mi mano por su espalda hasta su *, meto suavemente mi dedo en ella y al mismo tiempo la presionó contra mi para una profundidad mejor.
Ahora le toca a ella y el sudor corre por su espalda y sus gemidos me indican que el climax se acerca, ya es inevitable, todo la excita y me excita: verme ahí frente a ella, loco de excitacion por ella, sin ningún freno.
"Eres increíble, me tienes loco" le grito. "¿Que me hiciste?" Le susurro al oído.
Con su cuerpo empuja al mio, llevando su espalda contra la cama y desenfrenadamente la embistio, sin parar, sin detenerme a tus ruegos de que te vienes. Como una bestia, empoderada te monto sin clemencia, sin pedir permiso, y me hace acabar como nunca antes, y yo siento por mi pene una contracción y presión tan ardiente y húmedo que siento correr ese líquido de su clímax.
El grito es un grito sordo, es tal el placer que solo emito gemidos de placer, ella sin sonido alguno y con los ojos en blanco y la boca abierta clava sus uñas en mi espalda como que su vida dependiera de ello.
Me gira y deja su trasero y vagina listo para mi. Me acuesto sobre ella y suavemente la penetro primero con mis dedos para que no pierda ella el ritmo y yo recupere fuerzas.
"¿Estas bien?" le Pregunto. "¡Si, parteme en dos!" Grito y mi asombro y excitacion son evidentes.
Y simplemente pierdo todo control, ese que me permitió esperarla a que acabará, cuando yo ya no logré contenerme, pero ella no quería que pare.
Listo nuevamente el falo romano la embisto una y otra vez, cada vez mas profundo y delicioso.
Mojo mis dedos con lubricante natural (saliva) y mojo mucho la zona para que el el placer sea mayor.
"Quiero llenarme de ti" me ruega, esa frase me estimula mas.
"¿Quieres que termine sobre ti?" Pregunto "Si" grita y al mismo tiempo que el placer me lleva a meterme más dentro de ella.
Como si me soltara las esposas, me libero y la embisto una y otra vez, más y más fuerte siento como me comprime el miembro dentro de ella, pareciera que tiene una mágica y lujuriosa fórmula para ello.
Tomo mi corbata y le enredo por el cuello y arquea su espalda para besarme la boca.
Presiono su cuello con la cantidad precisa de fuerza, precisa para excitarla aun más y la penetración para por un segundo quedándome dentro de ella. La libero y cae en la cama. Tiendo mi cuerpo sobre ella aun dentro suyo, y la sigo penetrando. Mi mano toma la suya y mi boca besa su espalda.
¡Que momento! No quiero que acabe, quiero estar todo el tiempo erecto dentro de ella (pienso para mi)
Acelero el ritmo, ella sabe que voy acabar, más y más rápido.
Y se viene esa contracción, ese gemido, ese bramido y grito "Puta Carajo que deliciosa Mujer"
Caigo rendido sobre ella.
Por primera vez en mucho tiempo con una E. Independiente me siento relajado y pleno.
Acaricio su cara y le confieso que espero esto no sea la última vez.
"Desde hoy soy tu esclavo o tu amo, como tu quieras" le digo, y salio de lo convencional para hacer algo que creía prohibido, y al principio le intrigaba.
Nos quedamos nuestros últimos minutos en silencio, besándonos, y luego me invitó a una ducha tibia, donde me invitó a frotarnos juntos con mucho jabón, y lo mejor es que terminamos en una amena charla (su característica es esa, tiene buen trato, buenos temas de charla luego del sexo, cariñosa, fogosa y sobre todo atenta)
Muchas Gracias por la experiencia y el momento de mucho erotismo a esta Dama Romana @SexyMaira de un cuerpo y piel sensacional, y sobre todo una larga cabellera negra.
Estoy seguro que la percepción que ella se llevó tal vez no coincida con la mía, pero quiero que sepas que esta fue mi percepción y las emociones vividas en tu compañía.
Les invito a todos los que quieran vivir su propia fantasía y experiencia, que con las chicas que me presentaron y esta Dama Romana, no se van arrepentir.
Yo por de pronto la próxima la llevo a un lecho de pasión más amplio y con más lugares que excita.
Hay que volver a la realidad.
Atte. El Profe Barba Roja